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Agregado el 27 Ago. 2017 en

Sebastián Bianchi
Nacimiento1966
IdiomaEspañol
CiudadCastelar
ProvinciaBuenos Aires
PaísArgentina
En el FIPREdición 25Edición 21
Sebastián Bianchi

Sebastián Bianchi

Profesor de Literatura y Licenciado en Lengua y Comunicación, actualmente cursa la maestría en Crítica y Difusión de las Artes (UNA). Integró el staff de las revistas Lamás MédulaLa trompa de falopo y Extremaficción, y participó del almanaque Flora de selva negra (1998). Publicó Segunda interpretación al médano de arena (1998), Atlético para discernir funciones (1999), El trazado Luro-Matanza (2000), El resorte de novia y otros cuentos (2002), Manual Arandela (2009), Poemas Inc. (2010), Canciones (2015), El imán (2016), Ídolos en Noa-Noa (2017).

 

 

1° Oda matrimonial

Ensimismado, junto al mausoleo
de los esposos, en el rancio
almacén -en el corazón
poetizado al mango- un Hölderlin
de Avena yéndose con el viento
de las amapolas.

Petrificados, mármoles de
granaderos, voces que escriben
las lápidas.

El camino de los vates solteros, quemados
en la fiebre de su solo cuerpo
que se deforma… ¡Y van

a parar, cada tanto, en la temporada
en que la más lampiña mejilla
renace, del púrpura al violeta, alegres
tras el tornasolado monóculo!

 

 

N° 5

Ya llegas, exaltada, a los puertos
en buques transatlánticos de bandera canadiense.
Ya miras por la borda atardecer
el rojo melocotón avinagrado de las horas.

Partiré, sí, me iré con la vieja
resaca fantástica, con las ballenas antiguas.
Y cada cuatro domingos te usaré el velador.
Partiré a mediodía, con las resacas llenas.

Me encontrarás en la tormenta conduciendo
un asno desabrido y famélico.
Llevando arriba el vomitado clavel a los consorcios:
“Nena, en el azul, como planeadores…”

 

 

Las ocas solitarias

Una boya se pierde en las aguas que se precipitan
al abismo, ahí nomás, en las bocas, en los besos…

Desde el puente te llegan el hedor de los tilos, el suave temor
de los grillos con sus cobres.

Sobre el campanario -¿serán los plotters / en el embudo
invertido?- unas notas adormecen el oro.

Nada. Aquello, una paloma blanca, desde el verde lejano
cayendo con la lluvia, herida por una lágrima mía.

Apenas estos días que cuentas esperando el barco ebrio en
los arrecifes.

Si nos viene a visitar ese dragón gris lleno de polvo,
las ocas solitas se irán tras otra libertad, ebrias en un sonido nuevo.

 

 

EJERCICIO N° 0

Volquete, engrudo: El cuello del cisne
Papel maché, 1.58 x 12.86

 

Al ojal pronunciado así con desgano y sin solemnidad. Velde vere dicho casi por

obligación. Extendiendo la mano saludamos a nuestro jefe “Velde Al, vere ojal.”

Bien provistos de una gramática, con el guiño de la Dirección, bajo el estandarte

de un Góngora bizarro que ha bajado anoche a los túneles excavados -qué ironía que los

franceses al espejo lo llamen irrepetiblé– una finta, un río que corre entre las lechugas

del

Samborombón.

Que sumamos en agasajo a un número folclórico.

Que el asno está como todos los días dóciles en el pesebre de la señora Portillo.

 

 

Rock nacional

Rogelio, abacanado, le pasa gomina a sus cuatro pelos locos.

Ercilla mete púa a propósito de un programa de piedra galena.

Mientras Rogelio se emperifolla, Ercilla masculla por lo bajo.

El loro, a todo esto, mira desde la jaula. Suelta un “Ñac”, se da vuelta y empieza

a cantar “Jugo de tomate frío”.

¿Y la poesía?

Esta entre vestida de vendedor de aspirinas ambulante que dice “Salute”, a un

buzón carmín de fundición todo rampante y encendido como una mecha.

 

REMISES

Bastante mojado llegó con la buseca pero lo mismo gustó
Bastante mojado empezó el patio de la fiesta y hubo refalosa
Bastante aceitosa hacen aquí la pizza los de la Calabria
Bastante aceitosa fabrican por aquí la mozzarella
Bastante poco le aflojás cuando te retruca lo de los hongos
Bastante poco dejaron al pobre Beto, que está en el ligustro
Bastante llegan los chismes y el chicle que se estira y la gomera
Bastante llegan a correr los cuises cuando aparece la escoba
Bastante mojada la doblaste y se llenó de hongos, te dije
Bastante mojada la doblaste y se quebró, a pesar de nosotros

 

 

TOMATES

Le dijiste que cerrara la ventana en caso de contestar afirmativo?
Le dijiste “vení, pasá”, “sentate, gordo”, “querido”, “hacete amigo”?
Le dijiste partícipe y entendió, está con nosotros pase lo que pase?
Le dijiste cortito, más, un poco más, así está bien, menos?
Le dijiste “abejorro”, “cambio, aquí abejorro”?
Le dijiste principalmente cuatro razones, de peso cada una?
Le dijiste olvidate de la gaseosa, ponete la malla y salgamos?
Le dijiste el Buggy no, lo tiene mi primo?
Le dijiste Palito a ese señor y te puso cara fea?
Le dijiste Santiesteban a la foniatra y era Sonia, no la del 2°?
Le dijiste que pase y ahí se te nubló la vista y no recordás?
Le dijiste “son unas monedas” y le pareció saladito?
Le dijiste contame, y en efecto, así fue?
Le dijiste que parara y se hizo como que ella no estaba con vos?
Le dijiste fijate, yo no me metería, Solís opina la mismo?

 

 

REFRESCOS

Quince borregos perdidos para siempre
Quince tenientes en mangas de camisa
Quince aviadores con el cordón desatado
Quince pantuflas fresquitas para la siesta
Quince medias-cañas llenas de abrojos
Quince tulipas sobre los bustos enojados
Quince mapas de Tilcara recortados ayer
Quince bandas elásticas secas y marrones
Quince jugadores van al baño de la mano
Quince súbitos espasmos en el vientre
Quince nuevas fichas te abren un abanico
Quince soles, veinte lunas, cien satélites