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Agregado el 4 Sep. 2017 en

Rodolfo Edwards
Nacimiento1962
IdiomaEspañol
CiudadBuenos Aires
ProvinciaBuenos Aires
PaísArgentina
En el FIPREdición 25Edición 14
Rodolfo Edwards

Rodolfo Edwards

Es poeta, crítico literario y periodista cultural. Se graduó en Letras por la Universidad de Buenos Aires y es especialista en Literatura Argentina y Latinoamericana. Ha publicado numerosos libros de poesía entre 1999 y el presente; entre ellos: That’s amore (2000), Mosca blanca sobre oveja negra (2007), Mingus o muerte (2009) y Panfletos de papel picado (2015). Sus poemas han sido incluidos en antologías de poesía argentina y latinoamericana publicadas en México, Chile, Venezuela, España, Francia, Alemania y El Líbano. Integra la lista de autores del libro Otro río que pasa (Editorial Bajo la Luna, 2010), que recoge los cien mejores poemas publicados durante el Siglo XX en Argentina. Eloísa Cartonera editó en 2016 La épica del movimiento continuo, su obra poética reunida. Dirigió las publicaciones La Mineta y La novia de Tyson y participó en el proyecto 18 whiskys. En 2014 publicó el ensayo Con el bombo y la palabra. El peronismo en las letras argentinas. Una historia de odios y lealtades (Seix Barral). Participó de las compilaciones de ensayos Peronismo y representación. Escritura, imágenes y políticas del pueblo (2015) e Iniciado del alba. Seis ensayos y un epílogo sobre Luis Alberto Spinetta (2016). Colabora regularmente en Cultura del diario Perfil y es editor de la revista La Perla del Oeste, publicación de la Universidad Nacional de Hurlingham.

 

Inéditos

 

Los mundiales

siempre pensé
que los mundiales
son unidades de tiempo
en este mundial
hay jugadores que saben
que es su último mundial
y todos los civiles
también sabemos
-más o menos.
cuántos mundiales
nos quedan

el tiempo es
un grandísimo hijo e’ puta

 

 

Una muchacha debajo de la parra

había una muchacha
debajo de la parra
desde el balcón
escuchaba su voz
entreveía su pelo
a través de las hojas
cuando el sol
como una guadaña
abría un claro de luz
hasta la tierra
repito:
había una muchacha
debajo de la parra

 

 

El barco de mi viejo

en Montevideo
atardece
y mi corazón sigue
la marcha
de las olas del mar
que se llevan y me traen
el barco de mi viejo
llegando y partiendo
la vieja bahía oriental
abre sus brazos peludos de siglos
y yo me hundo
en el pecho de Montevideo
buscando memoria y consuelo
y me ocupa toda la vida
domar esa sirena
que corcovea entre las nubes
sobre el cerro
que siempre estuvo ahí
y no me ha avisado nada

 

 

Naroskyana

un hombre sin brazos
esta parado al costado de la ruta
hace dedo levantando la pierna derecha

 

cuando llegué a aquella casa, vi que las cosas no andaban bien:
era junio y sobre una mesita todavía estaba el arbolito de Navidad

 

leer poesía es como comer confites

 

la infancia:
la guerra en miniatura

 

antes de dormir
paso lista
a los personajes
que entrarán en mis sueños

 

¿le digo o no le digo?
al final se fue
y no le dije

 

en un mar de tomate
nadaban dos anchoítas
y yo loco de remate
me tiré de palomita

 

dormir es morir un poco
morir es dormir un toco

 

me levanté a hacer pis
y nuestros cepillos de dientes
se estaban besando

 

me toco timbre
pero no estoy

 

 

Otra vez el tiempo

el tiempo siempre
gambetea para adelante
nunca cae
en la trampa del orsai
y resiste todos los embates
a saber:
zancadillas
planchas
codazos
dedos en el culo
y otro tipo de artimañas
como el foul táctico
el tiempo pelota al pie
avanza
y no hay nadie que pueda detener
su camino al gol
el tiempo siempre nos gana
por goleada
y el partido termina
y vuelve a empezar
hasta que abandonamos
nos retiramos del campo
cabizbajos y humillados
apostando a la vida eterna
a una platea en el cielo
donde mirar los partidos
que juegan allá abajo
en el potrero donde siempre

 

 

A corazón regalado

envolví mi corazón
con papel de regalo
y lo dejé a la intemperie
por suerte
lo levantaste del suelo
te lo metiste en la cartera
y aquí estoy revolcándome
entre llaves
lápices labiales
perfumes de marcas extrañas
y otros Objetos Personales No Identificados

 

 

Los que se van

los que se van
vuelven
cada vez
que los recordamos
nadie se va del todo
porque quedan semillas
flotando en la querencia
germinarán en los presentes
en medio del silencio de la noche
o tal vez en el sueño
hablará el que se fue
sin voz y sin cuerpo
con palabras de aire
tallará el corazón
del que se acuerda
nadie se va del todo
de esta tierra
un ancla de amor
nos retiene
el origen de la especie
las banderas del barrio

 

 

En una cortada de San Telmo

me paré frente a la casona
donde pasé tantos años
el color de las paredes
había cambiado
las persianas
de mi viejo balcón
estaban cerradas
yo también cerré
los ojos
y empecé a mirar
hacia adentro
y apareciste vos
y todos los demás
en la tarde de sol
cuando empezaban
a levitar las margaritas
y el mismo tanguito
giraba como un trompo
y tu blusita blue
donde yo escribía palabras
que enseguida se disolvían en el aire
porque no hacían falta
entre tanta abundancia
que el presente derrochaba
por las escaleras

y parecía que eso
no se iba a terminar nunca

 

 

Yo escribo

escribo
al correr de la pluma
las palabras
se acomodan solas
fuera de mi dominio
y después se escapan
de mis cuadernos
vagan por la calles
se esconden en los umbrales
se apilan en una esquina
hasta que viene un viento
y las deshace

y hay que empezar
todo de vuelta

 

 

La novela

podría empezar una novela
escribiendo
“todo empezó aquel día”
pero prefiero no hacerlo
la poesía no empieza
ni termina
está aleteando siempre
suspendida en el aire
como los colibríes
y los ángeles

 

 

Blusito del río

me bañé dos veces
en las aguas del mismo río
y a la segunda vez
el río me tragó
hablo ahora por la voz del río
mirando como se peina la luna
sus largos cabellos plateados

 

 

Trasnoche aurora grundig

trasnochar
es saltar
un cerco
trasnochar
es pasar del otro lado
del espejo
y hablar en francés
con un gato
trasnochar
es mirar las vidrieras
y ver a los maniquíes
jugando un picado
trasnochar
es pasear por ciudades invisibles
pobladas de fantasmas
que leen todos los pensamientos
trasnochar
es dormirse adentro
de una botella
no retornable
y ensayar la muerte propia
sin saber cuándo
será el estreno

 

 

La juguetería

entrar a una juguetería
es como entrar a un templo
de una religión
de la que fuimos excomulgados

 

 

Llueve

llueve afuera
llueve en el disco de Oscar Peterson
llueve sobre mi mejilla derecha
llueve sobre cada palabra
y voy del bandoneón
a mis asuntos
con un paraguas
lleno de agujeros

 

 

Brechtiana

hay quienes escriben
con un manual de literatura
al lado
hay quienes escriben
con los pies en la palangana
hay quienes escriben
rascándose un huevo
pero hay los que escriben
con una pistola en la sien
esos son los imprescindibles